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Coaching de Alto Rendimiento

Los tipos de estrés, su mecánica y sus efectos en el trabajo

El talón de Aquiles de nuestra sociedad, dicho por muchos expertos en la materia, es el estrés. Y en nuestras empresas no es una excepción. Algunos fenómenos como el burnout, la ansiedad o el estrés laboral, y sus consecuencias, son ya, lamentablemente, uno de los mayores problemas de las organizaciones. Por este motivo quiero profundizar aquí en el asunto, y hablar sobre los tipos de estrés, su mecánica y sus efectos en el trabajo.

Los distintos tipos de estrés

Existen multitud de estudios y de autores que a lo largo de la historia de la Psicología han trabajado y tratado de explicar el fenómeno del estrés. El que hoy te traigo aquí, bajo mi punto de vista, es el que mejor lo explica, tanto a nivel psicológico como en su vertiente física.

A nivel neurológico, podemos distinguir entre 2 tipos de Estrés según su finalidad y el mecanismo cerebral que se activa en cada caso: El Estrés de Supervivencia y el Estrés de Adaptación.

  • El Estrés de Supervivencia, como su propio nombre indica, se pone en marcha en nuestro cerebro cuando detectamos una situación de vida o muerte. Es decir, sirve para hacer frente a amenazas físicas para nuestra integridad. Este mecanismo tiene su origen evolutivo en la prehistoria y se activa a través de una estructura en nuestro cerebro reptil llamada la Amígdala (más bien las Amígdalas, porque tenemos dos). Hablamos de estructuras cerebrales (no confundir con los ganglios linfáticos). Cuando nuestro cerebro detecta un peligro, automáticamente manda una señal a las Amígdalas, que inmediatamente toman el control de la situación: empiezan a liberar una serie de sustancias químicas en nuestro torrente sanguíneo que nos sobreactiva y nos predispone a realizar 3 acciones muy básicas: Atacar, huir o bloquearnos. Los “síntomas” de esta sobreactivación son: aumento repentino y sostenido del ritmo cardíaco, incremento del ritmo de respiración, tensión en las zonas musculares responsables de realizar las 3 acciones que hemos mencionado.
  • El Estrés de Adaptación. Este mecanismo, completamente distinto al anterior y que se activa en una zona muy diferente del cerebro, está diseñada, como su propio nombre indica también, para adaptarse a distintas situaciones. La primera diferencia es que se ponen marcha en la zona prefrontal de la corteza cerebral, es decir, una parte mucho más reciente y evolucionada de nuestro cerebro (nada que ver con el llamado cerebro reptil). En el caso de activación de este mecanismo, las áreas del cerebro que se ponen en marcha son las responsables de la creatividad, la memoria, la resolución de problemas y el análisis racional. En otras palabras, nuestro cerebro se pone en “modo solucionar”.

Conociendo esto, ya podemos intuir que no tiene nada que ver nuestro comportamiento bajo la influencia de las Amígdalas que del Área Prefrontal de nuestro cerebro.

Evidentemente, el problema viene cuando activamos el mecanismo equivocado para el fin que queremos alcanzar. La dificultad, que no somos conscientes de ello.

Qué define el estrés laboral y cómo se produce

Según la Encuesta Europea sobre Salud y Seguridad Ocupacionales, realizada con el apoyo de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EUOSHA) , la mitad de los trabajadores europeos (51%) percibe el estrés como algo habitual en su entorno de trabajo.

Qué es el estrés laboral

Si atendemos a los que nos dice al respecto en Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) , “El estrés laboral es una de las consecuencias de la exposición a riesgos psicosociales. Concretamente se genera debido a una situación laboral en la que se dan unas condiciones psicosociales adversas o desfavorables. El estrés laboral es la respuesta, física y emocional, a un desequilibrio entre las exigencias percibidas y las capacidades de un individuo para hacer frente a esas exigencias”.

TIPOS DE ESTRES 1

Por tanto, podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que el mecanismo que se activa es el de Supervivencia. Las Amígdalas toman el control.

Cómo se produce el estrés en el trabajo

En cuanto a los motivos por los que se produce el estrés laboral, podemos destacar:

  • La carga de trabajo. Muchas horas de trabajo, pocos descansos. Alta carga física y/o mental.
  • Las propias funciones del puesto. Exceso de funciones, falta de claridad en las mismas, instrucciones contradictorias, o falta de recursos para realizar el trabajo.
  • Las condiciones laborales. La exposición física a determinados elementos potencialmente peligrosos. Altura, frio, calor, agentes químicos, factores ambientales.
  • El liderazgo recibido. Un/a líder que no permite que su equipo se desarrolle, que impide la participación en la toma de decisiones, que carece de organización, que trata mal a su gente o que no facilita la conciliación personal, por poner solo algunos ejemplos.
  • Conflictos. Problemas con otras personas, dentro del equipo con otros departamentos. Mal ambiente laboral en general.
  • Incertidumbre. Miedo por su futuro. Falta de estabilidad laboral. Contratos precarios. Sensación de estancamiento profesional o temor a perder el empleo.

Qué consecuencias tiene el estrés laboral

Sin lugar a dudas, el estrés laboral tiene graves consecuencias para la persona, tanto a nivel físico como emocional.

Afecta la salud del/a trabajador/a:

  • Padecimientos cardíacos.
  • Tensión y dolores musculares.
  • Depresión y agotamiento.
  • Accidentes y lesiones en el trabajo.
  • Problemas del sistema inmunitario

A nivel mental: 

  • Problemas emocionales: ansiedad, agresividad, apatía, aburrimiento, depresión, fatiga, sentimiento de culpa, vergüenza, irritabilidad, mal genio, tristeza, baja autoestima, tensión, nerviosismo y sensación de soledad.
  • En el pensamiento: incapacidad para tomar decisiones, para concentrarse, olvidos frecuentes, hipersensibilidad a la crítica, bloqueos mentales, …
  • En el comportamiento: predisposición a accidentes, consumo de sustancias, comer, beber o fumar en exceso, falta de apetito, excitabilidad, conductas impulsivas, alteraciones en el habla, risas nerviosas, incapacidad de descansar y temblores.
  • En el puesto de trabajo: absentismo, relaciones laborales pobres, altas tasas de cambio de trabajo, mal clima en la organización, falta de satisfacción con el desempeño del empleo y baja productividad.

Encabezado

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Prevenir o reducir el estrés en el trabajo

Lógicamente, y a tenor de lo que has podido leer hasta aquí en este artículo, el estrés laboral tiene una sintomatología variada, pero sobre todo un origen multifactorial, lo cual dificulta bastante trabajar sobre él, pues no depende de un único motivo o actor sino de muchos. No obstante, y dicho esto, yo siempre recomiendo que nos centremos en aquello que está bajo nuestro control.

Estrés

A continuación, te sugiero algunas acciones que puedes poner en macha si sientes que estás sufriendo estrés laboral y que te pueden ayudar a disminuir su intensidad o minimizar sus efectos:

  • Busca momentos de descanso. Si se estás sintiendo estresado/a en el trabajo, tómate un descanso, aunque sea breve. Esto te ayudará a calmar tu mente. Un breve paseo, o una parada para tomar alguna bebida refrescante. Un poco de meditación puede venirte bien. Solo tienes que cerrar tus ojos unos pocos minutos y centrarte en tu respiración.
  • Revisa o crea una descripción de tu puesto. Poner en claro tus funciones y tareas disminuye la sensación de descontrol y por tanto de estrés.
  • Establece metas razonables y a corto plazo. Trabaja con tu jefe y compañeros de trabajo para establecer expectativas que sean realistas. Ir viendo como se cumplen las metas día a día te va a dar confianza y disminuirá tus niveles de incertidumbre… y por tanto de estrés.
  • Pon límites a tu conexión con el trabajo. Los teléfonos, correos electrónico etc. siempre van a estar ahí. Autorregula tu acceso a ellos. Estar siempre disponible agota, y el agotamiento genera estrés. Ponle freno. Ponte freno. Tu salud física y mental te lo agradecerá.
  • Valora hasta qué punto quieres arriesgar. Si tus condiciones laborales son peligrosas o incómodas, ponlo sobre la mesa. Es un problema que se ha de resolver. No te la juegues. Ningún trabajo vale más que tu salud ni que tu vida. Y en el peor de los casos, siempre puedes reportar a la inspección de trabajo
  • Organízate mejor. Trabaja en algún sistema de productividad personal. Te recomiendo el Método GTD
  • Busca el disfrute fuera del trabajo. Reserve tiempo durante tu semana para hacer actividades de ocio que te hagan disfrutar y desconectar. Una afición no es un capricho, es una necesidad.
  • Aprende técnicas y herramientas de gestión del estrés. Ejercicios de relajación, respiración, meditación, mindfulness. Son muy útiles y fáciles de aprender y practicar.
  • Busca ayuda profesional. Las propias empresas ya empiezan a tomar consciencia del problema y facilitan a sus trabadores y trabajadoras los servicios de psicólogos y o coaches. Si es el caso, aprovecha la oportunidad. Si no lo es, invierte en ti, invierte en tu salud. Hazlo por tu cuenta.

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Como Psicólogo y Coach, ya ayudo a muchos/as trabajadores/as a través de sus propias empresas. Pero también, cada vez son más las personas que acuden a mí a nivel particular. Si quieres saber cómo puedo ayudarte, puedes concertar conmigo una primera reunión gratuita y contarme tu caso. Te explicaré mi metodología de coaching de alto rendimiento y cómo trabajaremos los tipos de estrés, su mecánica y sus efectos en el trabajo.

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